Se ha convertido ya en uno de los principales mecanismos para hacer posible envases más sostenibles.
Hablamos del ecodiseño o, lo que es lo mismo, el diseño de envases que permite reducir residuos, mejorar la reciclabilidad o minimizar el uso de recursos, entre otros factores.
O lo que también es lo mismo, el ecodiseño como herramienta de la prevención, el primer escalón de la jerarquía de residuos.
¿Por qué se ha decidido apostar por el ecodiseño?
La Unión Europea en su legislación más reciente ha sido clara: debemos reducir el impacto ambiental del envasado de productos.
Y para ello, hay que transformar la forma en que los productos —y especialmente los envases— son concebidos.
Basta con echar un vistazo al Pacto Verde Europeo (European Green Deal) su hoja de ruta y sus objetivos para reducir el impacto ambiental de los productos y avanzar hacia una economía plenamente circular.
En este marco, el ecodiseño deja de ser opcional para convertirse en una exigencia regulatoria.
La nueva normativa europea exige que los productos —incluidos los envases industriales— sean más duraderos, reparables, reutilizables y reciclables, incorporando materiales con menor huella ambiental.
En definitiva, el diseño de un envase ya no se evalúa solo por su funcionalidad, sino también por su desempeño ambiental y circularidad.
Necesitamos implementar una mirada ecológica al desarrollo de futuros envases.
¿Aplica estos criterios a los envases industriales? La respuesta es sí
De hecho, ante los envases industriales con requisitos críticos de resistencia, seguridad química o logística, el ecodiseño plantea oportunidades y también desafíos.
Por ejemplo, el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR), que reemplaza la antigua Directiva de Ecodiseño (2009/125/CE), amplía el alcance de los productos regulados, dejando atrás la limitación a productos relacionados con eficiencia energética, para abarcar (casi) todos los bienes en el mercado comunitario.
¿A qué requisitos nos referimos?
- Durabilidad, reutilización, capacidad de actualización y reparabilidad.
- Restricciones sobre sustancias que impidan circularidad (sustancias que dificultan reciclaje)
- Inclusión de contenido reciclado mínimo cuando proceda, remanufacturación, eficiencia en uso de recursos, etc.
- Pasaporte digital de producto (“Digital Product Passport”) para ciertos productos regulados, que suministre la información necesaria sobre sostenibilidad del producto (materiales, reciclabilidad, reparabilidad). Si quieres saber más, aquí te contamos qué papel tendrá el DPP para la gestión de residuos.
Ocurre también con el Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases, publicado en diciembre de 2024.
En él, el Consejo de la UE, adoptó nuevas normas con objetivos ambiciosos relativos al ecodiseño de envases. Algunos de los puntos más importantes:
- Objetivos vinculantes para 2030 y 2040 sobre porcentaje mínimo de contenido reciclado en envases, por ejemplo alcanzar hasta un 65 % de contenido reciclado en botellas de plástico de un solo uso para 2040.
- Reducción al mínimo del peso y volumen del packaging, eliminando envases innecesarios y optimizando su diseño para transporte, almacenamiento y uso.
- Prohibiciones o restricciones para ciertos formatos de envases de un solo uso, como películas plásticas para envolver productos en puntos de venta, envases plásticos muy ligeros de frutas/vegetales, etc.
- Obligaciones de etiquetado e información: comunicar a consumidores composición de los envases, contenido reciclado, instrucciones de reciclaje, etc.
Qué implicaciones tiene en envases industriales: de la obligación a la ventaja competitiva
Los envases industriales presentan características específicas que los diferencian del packaging de consumo: deben resistir condiciones extremas de transporte, almacenaje y manipulación, además de cumplir con requisitos de seguridad química y normativa sectorial.
El desafío radica en combinar estas exigencias técnicas con los principios del ecodiseño.
Sin embargo, esta transformación también abre nuevas oportunidades en eficiencia, innovación y reputación ambiental.
Por un lado, en relación a la selección de materiales y sustancias, las nuevas restricciones limitan el uso de materiales complejos a la hora de reciclar, por ejemplo, el de los plásticos multicapa o con pigmentos no detectables, frente a la apuesta por materiales con contenido reciclado, a excepción de las incompatibilidades por exigencias de seguridad del contenido.
Esto impulsa la innovación en nuevos compuestos, aditivos y diseños modulares que faciliten la separación y el reprocesamiento.
Asimismo, hay que prestar especial atención a los objetivos de reutilización y los requerimientos de minimizar residuos, lo que llevará a un creciente interés por envases industriales que sean retornables o rellenables.
Modelos como los IBC retornables, bidones reacondicionados o contenedores modulares que pueden reintroducirse en el ciclo productivo se posicionan como soluciones clave para cumplir los objetivos de reutilización y reducción de residuos.
Igual de importante será abogar por una mayor eficiencia logística, mediante reducción de volumen y peso de envases, que, además, contribuyen a reducir emisiones.
En este sentido, cobran importancia los criterios de apilabilidad, optimización de espacio vacío, embalajes secundarios mínimos, etc.
En definitiva, si queremos pensar en cómo lograr más eficiencia, competitividad y reputación en sostenibilidad, el ecodiseño es uno de los mecanismos para lograrlo.
En Recytrans, somos expertos en gestión de residuos de envases industriales, ayudando a las compañías a cumplir la normativa, reducir su impacto ambiental y mejorar su reputación en sostenibilidad. Contáctanos.




