Hace menos de un mes, el pasado 20 de mayo de 2024 entró en vigor el nuevo reglamento europeo sobre traslados de residuos, una actualización de la regulación que impone controles más estrictos sobre la exportación de residuos a países fuera de la UE.
El objetivo no es otro que asumir una mayor responsabilidad ambiental de los residuos generados en la Unión Europea.
En líneas generales, podrían resumirse en tres los ejes básicos sobre los que actúa la nueva normativa.
Por un lado, el de garantizar que se faciliten los traslados de residuos para su reutilización y reciclado en la Unión Europea y, por otro, controlar las exportaciones de residuos a terceros países y luchar contra los traslados ilícitos de residuos.
Así lo señalaba, al menos, Virginijus Sinkevičius, comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, que afirmaba que, “el nuevo Reglamento sobre traslados de residuos hará que los traslados sean más fluidos, sencillos y digitales, facilitando el crecimiento de la industria del reciclaje y reduciendo la contaminación derivada de la mala gestión y el tráfico ilegal de residuos”.
Control más estricto sobre la exportación de residuos
Debemos tener en cuenta que la exportación de residuos fuera de la UE no ha dejado de incrementarse.
Con más de 35 millones de toneladas contabilizadas el pasado año, de los que casi la mitad (49%) tuvieron como destino países no pertenecientes a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).
Desde su entrada en vigor se pone en marcha el procedimiento de seguimiento y salvaguardia para exportaciones a países de la OCDE.
En paralelo, con esta nueva regulación, desde 2027 los países no pertenecientes a la OCDE deberán demostrar previamente su compromiso y capacidad para gestionar residuos de forma sostenible antes de su recepción.
Y en este sentido, desde el 21 de mayo de 2027, todas las empresas de la UE que exporten residuos fuera de la UE deberán garantizar que las instalaciones receptoras estén sometidas a una auditoría independiente que confirme una gestión ambientalmente racional de dichos residuos.
Igualmente, desde mayo de 2027 para exportar residuos no peligrosos (de los incluidos en la conocida como “lista verde”) a países que no pertenecen a la OCDE, deberá solicitarse previamente su inclusión en la lista de países autorizados para este tipo de exportaciones.
La Comisión Europea actuará de supervisor para evitar que se produzca daños ambientales en estos países receptores.
Prohibición de exportación de residuos plásticos
La exportación de residuos plásticos no peligrosos (B3011) a países no pertenecientes a la OCDE estará, de hecho, prohibida desde el 21 de noviembre de 2026 durante un periodo de dos años y medio, es decir, hasta mayo de 2029.
En ese momento, los países dispuestos a recibir estos residuos podrán solicitar autorización previa ante la Comisión Europea.
Digitalización de procedimientos dentro de la UE
Por otro lado, el reglamento ha buscado impulsar la digitalización de los procedimientos de envío de residuos dentro de la UE, algo que será efectivo a partir del 21 de mayo de 2026 para poder monitorizar los procesos de envío y facilitar la recuperación y reciclaje de los mismos.
De este modo, la normativa busca impulsar la circularidad de materiales entre los Estados miembro, de cara fortalecer la transición hacia un modelo de economía circular que, a su vez, reduzca la dependencia internacional de recursos y materias primas.
Con este nuevo reglamento se aborda una de las grandes problemáticas ambientales, impulsando la gestión de residuos que impulse la recuperación y reciclaje de materiales, lo que impulsará el fortalecimiento y competitividad del sector de la gestión de residuos, al tiempo que se intenta minimizar y controlar los daños sobre el entorno.
Este nuevo reglamento se suma a los últimos avances legislativos impulsados desde la comunidad europea -como la reciente incorporación de la normativa europea para la regulación de envases y residuos de envases– para impulsar políticas que fomenten la econocía circular y la consecución de los objetivos de neutralidad climática.



